Crónicas Marcianas - por Marcia Lo Feudo

LUPE Y LOLA, DOS CABEZAS GACHAS...

 

 

 

¿De cuánto nos perdemos por estar mirando la pantalla, por teclear, por mandar emoticones, por borrar un mensaje no deseado de “te ganaste un auto OKM”?

 

     

          Puede venir el amor de tu vida con un ramo de flores, o con un anillo de compromiso o una pancarta que diga “¿Te casas conmigo, amore?” Pero nada, no lo ves porque estás wathsappeando a morir con tu amiga Lupe que te pregunta cómo disimular un grano o cómo se hace la salsa blanca, que ya lo buscó en Google pero había tanta info que la mareó. Menos es más, te acordás que lo estudiaste, no sabés mucho ya lo que significa pero se lo decís a Lupe, “menos es más, Lupe”. Ella lo pone en su estado del Facebook, tampoco sabe qué quiso decir su amigota Lola pero supone que es algo grosso porque ella es muy pensante, entonces 43 personas le ponen que le gusta eso, muchos likes y hasta algunos postean: “qué buena onda”, “me encanta esa banda” “qué zarpada de linda que sos”. Lupe se olvida del grano porque se siente más bella y segura, se saca una foto y la pone de perfil, el título es “con grano y todo me la re banco” y en vez de salsa blanca se hace unos fideos con crema del re chupete, se saca fotos cocinando y con el plato servido sobre un individual de Marilyn Monroe, el álbum se llama: “Contigo crema y queso rallado”. Pero Lupe no sale, se queda mirando el Twitter, el Face, comentando publicaciones, tirando likes, y se le pasa la hora…además quedó con panza por los fideos y el jean nuevo no le entra, así que mejor, lo que sucede, conviene.         

           

      

          Otra frase redonda para subir a su muro o mejor aún, para su fotolog. Claro que después tiene que desarrollar un tema, no se le ocurre nada, así que copia y pega un texto de Galeano que siempre garpa. Al toque le comentan: “Me encanta tu estilo, ¿no pensaste en publicar?”. Se pone colorada, qué suerte que nadie la ve. No puede creer que alguien, del otro lado del mundo, o de la pantalla piense que ella sirve para algo así, que tiene talento, que sirve. Después se acuerda de que en realidad se lo dijeron a Galeano, pero bueno, ella tiene mérito porque cortó, pegó, editó, fue creativa y original, bien por ella. Se va a dormir y publica en el chat del Messenger: A hacer la nona. Pero queda conectada, invisible pero conectada, prendido el chat del Face, de Yahoo, el celular en vibrador pero activado y con batería a full, cierra los ojos y a través de ello contempla teclitas, barras de espacio, flechitas, emoticones, todo titila, todo brilla, hay mucha luz debajo de sus ojos, se pone un antifaz de animal print, una almohada, pero nada, sigue brillando, es como un flash intermitente, como un cartel de neón inmortal que no la deja conciliar ese sueño caprichoso y leve. Ahora su estado es “Insomnio”, tomando un té de tilo se pone contenta porque encuentra a un tal Kevin de Australia en el chat que está para darle, ella no sabe su idioma así que comienza a copiar y pegar frases de canciones románticas en inglés y le manda ositos, corazones, caritas guiñando el ojo, Kevin escribe largo, ella no entiende una goma, pero le encanta Kevin, chusmea sus fotos y ni una chica aparece, ¿será gay? No pasa nada, total, chatear es algo inocente y sin compromiso. Se le cierran los ojos, el reflejo de la pantalla la arrulla, le viene el sueño de golpe y se desmaya sobre el escritorio, no sabe cómo pero las manos quedan activas, de alguna manera, ella y su mente se narcotizan pero sus manos están brotadas como sufriendo una sobredosis de cafeína, escriben sin pausa sobre el teclado de la compu, como si ella estuviera en coma pero sus manos poseídas por una titiritera empastillada. Y así pasa la noche, mensajeando zombie, sin pensar, dormida, todo lo que postea, lo que escribe, lo que publica forma parte de un sentido muerto, de una pasividad conectada. Es inteligente esta Lupe durmiendo, más ocurrente y desenfadada. Arregló con Kevin de verse el mes que viene, en una clase de tango porque él viajará a la Argentina por un tiempo para perfeccionarse en ese baile. La cita es en el Tortoni, a las 12 de la noche, horario de princesa deschabada, no piensa ir ni loca, aunque sus manos zombies quieran.

 

           

          Su amiga, Lola, la que está buscando el amor de su vida, la que pone en twitter: “Dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar” ya se resignó, en realidad piensa que si busca no encuentra así que se decide a no buscar para encontrar. Mientras tanto trabaja, pero siempre mirando su Nokia Asha 500, nunca a los ojos de los clientes, no porque sea tímida, no tiene tiempo, no quiere perderse ningún acontecimiento en la vida de sus 753 amigos del Facebook, ninguna fotito, ningún evento al que pondrá “asistiré” pero ni borracha irá. De repente entra un chabón todo vestido de azul, alto, morocho, cara perfecta, pero ella no lo nota, justo alguien sube un tema y quiere escucharlo pero tarda en descargarse, se pone muy nerviosa cuando esto sucede. El flaco le eyecta un “mi día mejoró de repente”. Ella piensa que es la letra de una canción, sonríe, pero siempre mirando al celular tratando de apurar con sus ojos, 60 %, 65% de descarga, ¡vamos! le cobra, le da el vuelto, “¿a qué hora salís?, realmente sos preciosa, no quiero ser pesado pero…creo en el destino, más si el destino tiene tu cara”. Ella piensa “qué buena película, me la voy a alquilar, ojalá a mí me hablaran como le habla este pibe a la protagonista”. Le dice, mecánica, “gracias por su compra”, sigue sin mirar, la descarga va por 85, 90%, “¡vamos, perra!” El de azul queda un momento parado, duda, la mira intensamente como queriendo llevarse una foto mental, un souvenir, pero ella sigue con la cabeza gacha, él piensa “qué pelo lindo para oler de noche, para dormir con su olor y sentirme acompañado”, seguidamente de: “¿soy el último romántico o un looser más?” Descarga exitosa, hace play, suena un tema muy vintage de Elvis Presley, uno que ella ama y que quisiera que alguien cante mientras entra en la iglesia, cualquiera menos el Coro Kennedy, a quienes detesta y les parece re mersas. El flaco azulado va saliendo y se lamenta: “¿Dónde estás amor de mi vida, que no te puedo encontrar?” Solo allí Lola levanta la mirada hacia la vereda, ve descorrerse una sombra perfecta, un príncipe de jean roto que se aleja despacio, con la cabeza baja, como mirando el celular pero sin celular, más bien como rendido. Algo en el corazón le rebota, burbujea, las piernas con resorte dan un brinco, se incorporan, es como un reflejo que no entiende, está por salir a la calle, con una enorme convicción que no sabe de dónde proviene, algunos le llaman intuición o corazonada, ella, reflejo, y cuando va a gritarle algo como “Acá”. Le suena un mensaje, otro reflejo –un tanto estúpido- la dispara hacia el Nokia, abre y alguien le escribe “Promo Dupli, hoy Movistar duplica con 30 tenés 60”. Vuelve a salir pero jean roto se esfumó, ya no está más. Ella no puede discernir si fue un sueño, una película o un deseo. Así que se consuela escribiendo en el Twitter: Por las dudas, te digo, jean roto, que acá estoy, esperando, esperándote. Alguien la retwittea, pero no es él. Ufa. Sube el tema de Elvis y sueña, sin dejar de ver la pantalla, con la cabeza gacha, sin perderla de vista nunca.

 

   

 

 

            Marcia Lo Feudo

Contacto: www.marcialofeudo.com.ar

Ph: Loruhama Teruya Rossi

 

 

Agradecemos a Mundo Feliz: San Martín 1300- Luján- 02323-15-678498

 

 

Indispuestísima

 

 

 

 

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