Crónicas Marcianas - por Marcia Lo Feudo

A veces sucede

 

 

 

    

A veces algo te sorprende, y lo cambia todo, abre un espacio donde parecía que estaba todo hacinado, crea nuevas columnas, nuevos sitios, recovecos, se expande...

Es un impacto, cuesta reacomodarse a su presencia, a su existencia que parecía ser imposible hasta que somos capaces de percibirlo, hasta que somos capaces de recibirlo, hasta que somos capaces.

            A veces uno sale a caminar, por las mismas calles, por las mismas esquinas, la misma tierra en los zapatos, las mismas baldosas, pero nada es igual que ayer, ni que mañana ni que hace un minuto. Todo cambia, todo imperceptiblemente cambia, se deshace y se vuelve a construir al instante, en un parpadeo, en la muerte de una mariposa, en el nacimiento de una oportunidad.

            Pero es esa misma ciudad, que te vio nacer, que te vio jugar en la vereda, refugiarte bajo un toldo ante una lluvia repentina, correr bajo los árboles, hamacarte en alguna plaza queriendo llegar al cielo con los brazos en alto, bolsita rosa de jardín, ver los pececitos de colores en aquella fuente, visitar al perrito de aquella casa, ir de la mano con mamá para hacer los mandados, ir de la mano con el primer novio, ir sola con anteojos negros pero llorando, con la mirada marmolada y sonriendo, esas calles, las mismas, las nuevas, bajo mis suelas, otras suelas, bajo mi historia, otra historia.

            Entonces un día, te quedás paralizada ante lo nuevo (lo viejo): una esquina, conocida esquina, la de siempre, ahora es otra, han demolido, han arrasado, han vaciado. El impacto se puede sentir hasta en las piernas que temblequean, en el pulso que se pausa, en el aire que se embolsa,  van a construir arriba, algo nuevo (algo viejo), ¿pero qué? Entonces esa esquina ya no será la de antes, la de siempre, a partir de mañana será la de ahora, la esquina nueva, con ese nuevo local que venderá… ¿autos?, ¿muebles? ¿teléfonos celulares?. ¿Pero los recuerdos? ¿Las fotos de la infancia? ¿Las tardes de la siesta? ¿La inexplicable seguridad de lo ya conocido? Esto es algo a conocer, a incorporar, como todo lo novedoso.

            Es extraño, una sensación rara, de un día para el otro… A veces sucede, sin darnos cuenta, llega eso y hay que hacerle un lugar, correr algunas cosas, tirarlas al piso, archivarlas y darle la bienvenida. Y nos preguntamos, ¿qué fue de todo lo que había antes? ¿Cómo eso nuevo llega con todas sus fuerzas, de repente y lo cambia todo? ¿Dónde estaba todo este tiempo? ¿Dónde estaba yo todo este tiempo?

            Así llega…y es un milagro, lo nuevo, lo viejo, lo que viene para ser parte de un presente que pronto añoraremos, fotos, instantes, caricias, palabras, alientos. A veces sucede… Llega, se planta ante nuestras narices y lo cambia todo, por debajo, por dentro, por arriba, airecito fresco y nos preguntamos: ¿dónde estuviste metido todo este tiempo? Pero no es tiempo perdido, a partir de ahora, es tiempo ganado.

            Un amor nuevo, viejo, el de siempre, el de ahora, una boca que se apasiona y se abre a lo dulce, un corazón que se entibia, que se algodona, parece marchar sobre rieles, rieles viejos, rieles nuevos, una mano en otra mano, y el mañana, ese impacto de luz, de vida, hay que hacerle un lugar, correr algunas cosas, tirar otras al suelo y darle la bienvenida.

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            Marcia Lo Feudo

(Se presentará todos los sábados de mayo a las 22 hs. en la Quadra Bar de Luján, Dr. Real 638, con su stand up NO SOY GAUCHITA)

Ph: Loruhama Teruya Rossi

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