Crónicas Marcianas - por Marcia Lo Feudo

Un monstruo hecho de agua
Y volver a empezar sobre la nada…



Agua de los primeros latidos, agua que nos guarece entre los algodones maternos, cuerpo de agua, cuerpo líquido, empezamos nadando, renacuajos del tiempo, y pasamos el umbral olvidándonos de todo pero con los ojitos abiertos. Después el mejor néctar, el agua de mamá, el agua dulce de mamá, nos hace crecer, nos enseña a querer, a armar lazos, a vivir. El agua bautismal, que borra los males, que nos labra un nombre en la frente, que nos identifica, nos salva. Agua que no has de beber, dejala correr, agua va, jamás uno se vuelve a bañar en el mismo río, fluidos, caudales, vertientes, el arca de Noé, mar bíblico, mar inconmensurable, mar de deshielo, arroyito, laguna mansa, ir a pescar con papá y esperar en el silencio del aire, jugar al carnaval con los globitos, con los baldazos, si le ponés arena pican, si le ponés aire, duelen más. Hidratarse, purgarse, purificarse. Cascada, catarara, maravilla del mundo, fuente de la juventud, fuente de la vida eterna, bebedero de pichoncito enjaulado, bebedero de patio de primer amor, primer beso, saliva amada, vasito de escuela, canilla goteando, gotera, lágrimas, sudor, grieta, hielo, hielo por la espalda, helado de agua que chorrea en la vereda, manguera de agua fresquita, regador, pileta, bidé, ducha, bañera, patito amarillo, barquito de papel en charco, agua que se va, agua que viene. Bajalo a tomar agua, aguatero, tobogán de agua, ruidito de agua, mojarse las patas, saltar las olas, caminar por la orilla, baño, purificación, alegría, santidad, renacimiento.

Pero cuando el agua se enoja, cuando el agua es un Dios vengativo que azota, cuando el agua tiene espinas y castiga, rigor imponderable, cuando el agua con su fuerza invisible, con su torrente, con su caudal incoloro, cuando el agua se desbanda, cuando el agua arrasa, destroza, desborda. El agua es el peor enemigo, es un invitado no grato, la casa se reserva el derecho de admisión y permanencia.

Estar sitiado por el agua, amenazado, con el río en el living comedor, el agua intrusa, ocupa, entra por las ventanas, ensucia, rompe, levanta, arruina, percude, cercena. Un diablo de manto celeste que sentencia a un abismo de locura y desesperanza. El agua entra sin ser llamada, el agua ama y señora, inunda y ya no queda nada más que esperar…

La espera mojada, la espera resistiendo, esperar que el agua baje, con la panza atragantada porque la panza sabe que cuando el agua se vaya, porque el que viene sin ser llamado se va sin que lo echen, va a dejar un futuro putrefacto, hediondo, un futuro sin futuro y volver a empezar.

Las medidas, que el agua subió 5, que bajó 4, que juguémosle a la cabeza y a los premios, a ver si por lo menos sacamos unos pesitos para el morfi. Botes, ángeles voluntarios, cámaras fetichistas que cubren la sensación, la postal única de una iglesia con calles de agua, canales cuervos que lo único que les interesa es la noticia, el último momento, las cifras, los tire y afloje con el gobierno, pero debajo de esas fotos impactantes, de niños que nadan como en pileta olímpica, mientras le pasan cerquita víboras, cables, basura cortante, desidias retroactivas de todas las intendencias, debajo de todo eso, gente, gente que llora, gente con el agua al cuello que no abandona sus hogares por miedo a las rapiñas oportunistas amantes de lo ajeno, gente que se ha quedado literalmente sin nada, gente que recibe una viandita y un par de pañales pero que sabe que con eso no llega a fin de mes, gente sorprendida, anonadada, paralizada, y lo peor, gente resignada, gente acostumbrada, gente seca a pesar de estar tan mojada. Gente ya sin esperanza, gente lavada, como esos billetes que quedan olvidados en el pantalón y se lavan sin césar en el lavarropas y cuando se liberan del bolsillo han quedado reducidos a polvo, deshechos, gente deshecha de ilusiones, de fe, en la ciudad de la fe, sin fe, porque la Virgencita no se moja, la pelota no se mancha, pero la gente se deshace por dentro, por fuera.

Y volver a empezar, es la única constante, la única ideología posible, la única ley. Volver a empezar sobre la nada, que el primer paso es el que inicia un gran camino, que ladrillito por ladrillito, que hay que seguir, porque no hay más remedio, y seguir esperando, seguir respirando, ponerse las botas, reforzar los paraguas, ser amigo de Aquaman, de la Sirenita, que nos crezcan aletas, contener la respiración y rezar, en la ciudad de la fe, rezar, para que la próxima tormenta, para que el próximo diluvio no nos lleve las ganas, porque sabemos que mientras los políticos hacen la plancha, hay gente desprotegida, subida al techo, agarradita a sus cosas, a sus recuerdos, a sus fotos, a su historia y abrazada a sus seres queridos, porque está cansada de seguir perdiendo, y ya no tiene más para perder, más que la fe en el mañana.
 

 

MARCIA LO FEUDO ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. )

FOTO: MANU DE BIASI

 

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