Ramón de los Picapiedras

Patrimonio cultural lujanense


    Vivir en el arte como forma de vida, como dogma, como misión. Ellos son parte de un patrimonio de cultura, música, escena, periodismo y formación. Su vida, su historia es vívido testamento de sabiduría e intuición, y de sembrar, sembrar para que otros puedan seguir regando, para que otros puedan ver crecer frondoso y verde, el árbol eterno de la creación.

    Los hermanos Storani: Ernesto, el mayor de los hermanos, nacido en Luján, el 28 de agosto de 1945. Jorge, el 14 de julio de 1947. Desde que tienen uso de razón, ellos han sentido esa inquietud artística, esa sensibilidad especial hacia todos los fenómenos del arte. Ávidos espectadores de cine, intrépidos niños que jugaban a tocar el piano sin piano sobre la mesa del comedor.
    Ernesto nos cuenta: “Desde muy chicos, más o menos desde los 5 años,  nos llevaban a Buenos Aires al cine, nos quedábamos a vivir en un departamento en la calle Corrientes al lado del cine Ópera y ya desde ahí empezamos toda nuestra actividad y jugábamos a dirigir cine, a hacer teatro”

    Jorge recuerda: “El padre de mi mamá había tenido un circo y luego nos enteramos de que había sido representante de Argentores de toda la zona”. Estaba en la sangre, esta predisposición de buscadores de belleza, de músicos, de directores y maestros.
    Con total apoyo y estímulo de sus progenitores, los Storani, desde pequeños han presenciado exhibiciones de filmes, obras, conciertos, óperas, protagonizados por excelsas figuras, grandes eventos que los han signado de por vida.

     Ambos estudiaron piano desde temprana edad, pero fue el mayor quien se inclinó más hacia lo musical, ha estudiado en el Conservatorio Nacional de Música, más tarde, a partir de la obtención de una beca, se formó en el Teatro Colón en Dirección de Opera, cursó la carrera de Dirección Coral en la Universidad Católica, e infinidad de perfeccionamientos y talleres que fue realizando durante toda su vida.

    Por su lado, Jorge, que también tiene formación musical, se ha inclinado más hacia lo teatral, al periodismo, y las artes plásticas. Cuenta que se ha desempeñado 25 años como corresponsal en el diario La Nación y como todos sabemos, desde el año 1981, como crítico teatral y de arte en general en el Civismo de Luján.

    Ernesto relata: “En el año 1968 se crea el Seminario de Teatro, luego se interrumpió por diferentes causas y cuando asume Delucía, nosotros proponemos crear el Taller Municipal de Teatro junto a Nora Chacón que fue colaboradora nuestra, después vino la etapa del proceso, en el 84/85 que asume Rampazzi como intendente me llama y me nombra Director del Teatro Municipal, ahí decidimos crear la Comedia Municipal y yo le pongo de nombre Trinidad Guevara al Teatro, fue muy cómico porque cuando se hizo la gestión para conseguir el nombre, la gente, que aún no había caído que estábamos en democracia, no nos permitía poner el nombre porque pensaban que Trinidad Guevara podía tener alguna relación con el Che, algo insólito, pero después logramos ponerle el nombre”.

    Bautizar un teatro, una tarea que quedará para la posteridad, como darle identidad a un hijo, un documento de grandeza y prestigio.

    Como proyectos futuros tiene pensado reponer la Cantata a la Virgen de Luján dentro de la propia Basílica, obra que ya había presentado en 1995 con María Rosa Gallo y la obra musical “Tiempo de Federico” que anteriormente había sido interpretada por Daniel Fanego.

    Director de Cultura, Director de Teatro y Director del Museo de Bellas Artes, siempre convocado por su conocimiento y experiencia y no por compromisos políticos, Ernesto Storani, ha forjado nuestras bases culturales durante mucho tiempo, siendo bastión de importantes gestiones que aún perduran y sobreviven los gobiernos. “En la primera gestión con Delucía fui el que inició el ciclo de Música en La Plaza, en la gestión de Rampazzi, fui el Creador del Instituto Mignone y en mi última gestión, se hizo la Muestra de Salvador Dalí en el Museo de Bellas Artes, evento que ha sido muy destacado”.

    Siempre vinculado a la música, Ernesto ha dirigido infinidad de coros, por ejemplo, el Coro del Colegio Maristas, en el 2002 creó junto con Nora Chacón, el Coro Municipal que dirigió durante muchos años, y actualmente dirige el Coro de la Escuela Cardin que ya posee 10 años de antigüedad.

    Jorge, siempre entusiasta del mundo teatral, trae al presente que en el año 1978, fundan, junto a Nora Chacón, el primer Café Concert de Luján en la calle San Martín entre Rivadavia y Francia, llamado La pianola, con la participación de grandes artistas como Claudia Lapacó, Pepe Soriano y Buenos Aires 8.

    El menor, desde el 2002 al año 2007, ha sido Profesor de teatro dentro del Seminario Municipal, y además ha enseñado en las escuelas secundarias, formando a adolescentes y a adultos con conocimiento y pasión.

    “En el año 1978, mientras estaba haciendo la carrera de regisseur del Colón, director de Opera, mi maestro me lleva como asistente a Venezuela y a México, estábamos en pleno Proceso, ya en 1973, a mí me habían denunciado por haber hecho la obra Madame Sade, que trata del asesinato de Jean Paul Marat, el líder francés. Decían que yo me había ido a hacer contacto con los subversivos de Luján que se habían exiliado en el exterior, hasta que un día me dejan en la calle, me dejaron cesante en el Colegio de los Maristas, y después en la Normal y en San Andrés de Giles, en ese interín, se me presenta la oportunidad de poner una juguetería, de ahí el nombre, el Submarino Amarillo, y la abro en la calle Mitre frente a la Plaza Colón, en el año 1979, y más tarde incorporo la librería, de a poco va creciendo, en el año 1986, hace 26 años, ponemos esta librería en la calle Rivadavia y San Martín”.

    Desde sus inicios, la librería mostraba un cartel de neón color rojo con la frase: Leer es crecer, y yo, como tantos otros niños que han pasado y que pasan por esa esquina mítica de la ciudad, poblada de libros y de relatos, seguramente se han preguntado qué significa realmente esa afirmación, qué realidad encierra esa oración. “La lectura es un universo nuevo que te va despertando muchas sensaciones y convicciones, uno va conociendo qué posibilidades tiene el hombre frente al mundo y a sí mismo”, afirma Jorge que asegura que la lectura es un despertar, y que cada persona tiene sus tiempos para encontrarle el gustito, pero tarde o temprano llega.

    Coleccionista de críticas de cine, teatro y bellas artes desde el año 1975 al 2000, espectador asiduo de teatro y de cine, Jorge nos comenta que ha trabajado 20 años en la Bolsa de Comercio en Capital Federal, y luego, convocado por Ernesto para acompañarlo en el proyecto de la librería vuelve a Luján y es solicitado para formar parte del staff de docentes del Colegio de Las Hermanas, donde actualmente continúa dando clases, y entre el local, que abre inclusive los domingos y todas sus demás tareas, lamenta no encontrar el tiempo para tocar el piano.

    Ernesto ve mucha ópera y piezas de ballet, también les fascina viajar y han visto más de 100 musicales en Broadway, teniendo el honor de conocer a estrellas de la talla de Liza Minelly y Jane Powell, visitando los camarines y admirando a eximios artistas de todas las épocas. Jorge recuerda haber ganado un concurso de cine en el año 1968, y de premio, pudo ir a la casa de Sofía Loren, conocer a esta diva del cine en su esplendor, otra anécdota fue haber compartido una reunión en su casa con figuras como Estela Raval y toda la familia de Lolita Torres.

    “A mí me encanta Luján, yo podría haberme quedado en Capital y haber crecido más artísticamente, pero decidí quedarme acá, no estoy arrepentido, porque son cosas de la vida, y Luján es un lugar que me gusta mucho, me siento muy cómodo acá y por eso me da tanto placer haber hecho tantas cosas a nivel cultural por esta ciudad” asegura Ernesto. “Lo que más rescatamos es tener una continuidad cultural en Luján y uno sabe que sembró algo y nuestra satisfacción es haber abierto el camino a mucha gente”, relata Jorge.

     Ernesto confiesa ser más apasionado y Jorge más diplomático, unidos y complementarios, hermanos en la vida, en el trabajo y en el arte, cúmulo de historias y contenido, los hermanos Storani de Luján, legado y patrimonio latente.

  

 


TEXTOS: MARCIA LO FEUDO  - FOTOGRAFIAS: LORUHAMA TERUYA ROSSI


 

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