Ramón de los Picapiedras

Lujanero de pura cepa

    Nacido el 18 de septiembre de 1967, en Luján, con una madre profesora de música y de piano, y con un padre amante de la música, le cuesta recordar con exactitud cuándo empezó a cantar porque fue algo que se dio naturalmente, en la casa del abuelo, cuando se juntaban los domingos, mientras el abuelo tocaba el bandoneón y los tíos la guitarra entre charla, risas y recuerdos, todos entonaban canciones populares, tango, folclore, de todo un poco. “La sobremesa era todo el día, era cantar, por ahí aparecía algún amigo de la familia, eran reuniones de mesa larga, de abuela cocinera y anfitriona, que amasaba los ravioles, y preparaba pollo, conejo, yo me crié en ese ambiente de guitarra, de sobremesa musical”.

    Músico nato, músico de oído, Martín recuerda que una de sus primeras actuaciones formales ha sido en el Parque Ameghino, a los 19 años de edad, luego formó un cuarteto vocal llamado “Grupo Libertad”, más adelante se unió a Mariela Passeri y juntos estuvieron varios años con el recordado “Dúo La ventana” hasta que se largó a la carrera de solista. Solo, con su guitarra y con su voz, pero también en ocasiones acompañado por otros músicos.

    En el año 1993, inició sus estudios en la Escuela Nacional de Arte Dramático, y allí descubrió otra manera de expresarse, de transformar la vida cotidiana en arte, en expresividad. Cuenta que Joaquín Fourriel, que ha sido su compañero en la Escuela, lo impulsó a ir a los castings, conseguir un representante, etcétera, y a partir de ese momento, ha realizado participaciones en televisión y cine desplegando sus dotes actorales. Luego, realizó una audición para la Comedia de la Provincia, y quedó seleccionado para integrar el elenco con el cual ha presentado “Juan Moreira” con Juan Palomino y “Un guapo del 900” con Joaquín Fourriel, en gira durante dos años por toda la provincia de Buenos aires, con un gran despliegue escénico, auspiciado por Cultura de la Nación y de la Provincia. “Fue una experiencia hermosa, esa fue la primera vez que yo estaba jugando en primera, siempre fui yo el que iba a pegar el afiche o buscar un auspiciante, y ahí iba solamente ir a actuar”.

    Dentro de los talleres del Conservatorio, Taboada ha aprendido técnicas de mimo, y a partir de este conocimiento ha formado parte de “Juan Moreira” versión mimo, estrenada en Brasil, en el marco de un Encuentro Universitario de Teatro, y también realizó funciones en el Teatro Cervantes y en gira por el Conurbano Bonaerense.  

    Martín siempre ha sentido el canto surero como algo propio, algo que lo conmueve, algo que nace desde el alma y que viaja a su garganta sin escala ni puente. “El canto surero es el canto de la llanura pampeana, habla de la idiosincrasia del gaucho y de lo que tiene a mano, su cocina, su caballo, el club social que era su boliche, es un ritmo lento, tiene que ver con la llanura extensa, una música llana, la música acompaña a la palabra que habla de la china, del caballo, de sus costumbres”.

    Desde hace un par de años, sumó a su repertorio de folclore, algún que otro tango de “La guardia hereje”. Siempre cantando con pasión, con la voz firme y limpia como si fuera una flecha en el aire.

    Aproximadamente desde el año 1998, el Negro se presenta una vez por año en el Teatro Municipal Trinidad Guevara, presentando un show donde mezcla varias disciplinas: teatro, multimedia, música, danza, acrobacia, invitando a amigos, colegas, con una impronta de innovación, de darle a su público fiel, siempre algo más. “El primer show mío que hice se llamó Documento Lujanense de Identidad, presentarme en el Teatro siempre es un desafío, yo no voy a subirme con la guitarra a tocar diez canciones y nada más, trato de que haya una producción, por eso me lleva tiempo, porque aún no aprendí a delegar”.

    Carmela tiene 3 años y Camilo, 7, son los brotecitos de Martín, sus acompañantes de vida, junto a su mujer, su inspiración. “Tener hijos es lo más maravilloso que te puede pasar en la vida, por supuesto te cambia porque antes agarraba la guitarra y me iba a Cosquín a cagarme de hambre solo, hoy si tengo que moverme lo pienso dos veces, entre ir a perder el tiempo, elijo quedarme en casa con ellos que es ganar el tiempo, menos darle la teta, les he dado todo”.

    Actualmente continúa trabajando como cantante para Cultura de la Provincia, y preparando un espectáculo de tango junto al staff de Oniria, llamado Tango Manual de Usuario, que se estrenará el miércoles 21 de noviembre en el Teatro Municipal Trinidad Guevara, además sigue ensayando su espectáculo con temas de la Guardia Hereje, y continúa realizando bolos y participaciones en programas de televisión para la Argentina y para el exterior.

    “Luján es mi lugar, hay rincones de Luján que son historia mía, desde canchitas de fútbol hasta la casa de una novia, aquella esquina donde cacé un pájaro o el arroyito ese donde fui a pescar anguilas, Luján soy yo, es mi vida, donde aprendí a tocar la guitarra, donde aprendí a caminar, donde tengo un montón de amigos y conocidos, lugar que yo elegí para vivir y formar mi familia, es mi lugar en el mundo. A lo mejor soy un lujanero acérrimo y asqueroso. A todos los lugares que voy digo que soy cantor argentino y de Luján. Pero también me duelen cosas de Luján, los gobernantes de Luján que no entendieron que la cultura no es un gasto, es una inversión, yo no tengo compromiso con nadie, tengo mis ideas y se las digo a los que gobiernan, lamentablemente Luján va retrocediendo, es una lástima por el potencial que tiene Luján, me duele porque es la ciudad que le estoy dejando a mis pibes”.

    También ha sido director de teatro, profesor de teatro, de guitarra. También es aficionado degustador de asado, amante de la pesca, del fútbol, de ver teatro, pero sobre todo amigo, ser querible, ser admirado. El Negro Taboada, es de esos personajes que de solo verlos en su motito, con sus dos nenes a cuestas, te hace reír, porque te lanza alguna frase desopilante o porque todo él es un personaje, es un instrumento, es música, es palabras, es voz pura, de gaucho, de paisano, de raíces. El Negro de Luján, acordes, histrionismo, pueblo y corazón.

  

 


TEXTOS: MARCIA LO FEUDO  - FOTOGRAFIAS: LORUHAMA TERUYA ROSSI


 

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