Mezcla de "Negro" Olmedo con "Minguito" Altavista, este hincha rabioso de Chacarita fue un verdadero maestro en el arte de sacarle una sonrisa a grandes y chicos. ¿Acaso quién no le compró un "cubanito"? Uno de esos que tenía dulce de leche sólo en la punta. El eso lo sabía y el consumidor también, pero después de todo a nadie le importaba ese detalle insignificante.

 

Pirulo, el diestro de la bandeja pintada con los colores negro, blanco y rojo, hacía un giro de 180 grados, lanzaba un par de frases compradoras y seguía con su trabajo: subiendo y bajando populares, trepando colectivos, caminando a la par del desfile patrio de turno o esperando paciente la salida de los chicos de cualquier colegio que le quedara a mano.


Génesis de un Mito...

En los años 50 comenzó a modelar el personaje que lo acompañó hasta el último suspiro. Todo se inició el día que vio entrar en Campo de Mayo a un hombre que ofrecía ese manjar con forma de cucurucho o cilindro ahuecado. El payaso que ya era Pirulo dejó de vender caramelos y empezó a rellenar, "como lo hacía el tipo", cientos, miles y millones de "cubanitos" con dulce "sólo en la punta" a lo largo de 53 años de laburo.

Había cursado hasta sexto grado, pero aseguraba haber leído a José Ingenieros. No profesaba una religión en particular porque decía que "era de todas". También le gustaba escribir. "Soy burro por naturaleza", solía decir cuando mostraba sus apuntes repletos de poéticas anécdotas de estilo costumbrista, casi todas ellas relatadas en primera persona. Sus últimos años los pasó en soledad. En el año 1999 se dio el gusto de hablar largo y tendido con EL CIVISMO para el entonces suplemento "Sociedad Anónima". Tenía necesidad de contar su historia, sus cosas, cómo eran sus días en la casa chorizo que habitaba en el barrio Lanusse, sus proyectos de hacer un programa de radio. Hacía dos años que había muerto su esposa Nora Cárcomo, con quien estuvo casado 39 años (tuvo dos hijos) y de quien no despegó ni un instante durante los dos años que pasó enferma.

Su ilusión era construir un asilo de ancianos y un club para jubilados, pero el sueño mayor que le daba vuelta en la cabeza consistía en hacer un monumento para vendedores ambulantes o, en su defecto, para aquellos personajes que son un poco de todos: Manfre, Felipe Caviglia, Rigoletto o Gardelito. "Quisiera verme en vida en ese monumento", decía hace 4 años, y hasta pensaba que el monolito podía levantarse en la Plazoleta de los Peregrinos.


Fuente:
http://pirulovendedordecubanitos.blogspot.com/
El Civismo - Miércoles 19 de Noviembre de 2003 - Año 88 - Edición 6930- Edición digital 0200

 

Comentarios   

 
+1 #2 Cubanitos en la cancha de la ligaALFRE 29-01-2012 18:21
Quien no discutió de futbol y luego le compro un cubanito a PIRULO en la cancha de la liga cuando jugaba LUJAN ? En la epoca de TITO MILITTO, el loco Segura, Benavidez, Medina .....!!! El equipo campeon de la D que ascendio a la C. Que epocas !! Pirulo se colaba en la cancha: miraba mas el partido que lo que vendia...y cuando venia algun gol de LUJAN , mas de uno le "afanabamos" los cubanos . Pirulo. Lujan. El fulbo. Postales indefinidas e imborrables de un hermoso Lujan somnoliento y casi desconocido.
 
 
+3 #1 yo comi sus cubanitosleticia 31-12-2011 10:17
cuando salia del colegio frente a la plaza de San Martin, alli estaba el con sus versitos, "Mamita no haga llorar al nenito, comprele un cubanito". era parte del paisaje de San Martin., aun hoy se extraña a pirulo.
 

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