En diciembre de 1873 deja el Padre Salvaire el Santuario de Luján para ir a misionar entre las tribus de los indios y permanece con ellos dos años, tiempo durante el cual llega a conocer las tolderías del Cacique Namuncurá. Bien recibido al principio, cambia su suerte luego debido a una peste de viruela desencadenada entre la indiada por lo que el Padre Salvaire es tomado prisionero y condenado a morir alanceado por ser portador de enfermedades, según propalan sus detractores que veían en él un peligro latente a sus ilícitas ganancias con la conversión de las tribus. Corría el mes de Octubre de 1875, Salvaire se siente solo, abandonado, y en aquella hora suprema recurre al Señor y a la Virgen de Luján haciendo voto de propagar su culto y de dar a conocer su historia. Fue escuchado y pudo volver sano y salvo.

A principios de enero de 1876 llegaba de nuevo al Santuario de Luján, pero en 1881 sale otra vez el padre Salvaire al desierto en una misión que tuvo por objeto recorrer las soledades de la pampa, para llevar a esos parajes la vida cristiana. Finalizada aquella tarea regresa nuevamente a Luján y allí se entrega de lleno a la búsqueda de material para formar su obra Historia de Nuestra Señora de Luján, que sale a la luz a fines de 1885, siendo hasta la actualidad la obra con más sentido crítico escrita sobre el tema..

En el año 1886 parte a Europa para pedir al Papa León XIII la coronación pontificia de la Virgen de Luján muñido de las necesarias credenciales de los Señores Obispos de las regiones del Plata. Con las preciosas piedras y alhajas que llevara consigo hace construir en París la corona que circundará las sienes de la Virgencita de Luján, y que el Papa en persona bendice.

El 8 de mayo de 1887, en un marco de inigualada magnificencia, en un ambiente de exaltación y ante unas 40.000 personas, Monseñor León Federico Aneiros, Arzobispo de Buenos Aires, en nombre y representación del Sumo Pontífice corona solemnemente la antigua y verdadera imagen de Nuestra Señora de Luján. Allí, junto al Prelado, estaba el padre Salvaire, alma de toda la fiesta. El 15 de mayo siguiente, Mons. Aneiros, bendecía la piedra fundamental que debía servir de base a la atrevida empresa de la grandiosa Basílica, que se levanta hoy en honra a la Celestial Protectora del Plata.

El 18 de noviembre de 1889 escribe el P. Salvaire una solicitud al Sr. Arzobispo a fin de poder comenzar las obras de la proyectada Basílica que si bien tenía sus partidarios, mayor era el número de adversarios que no tenían fe en su realización. En la Curia de Buenos Aires se decía: "Esto nunca se hará, es una locura". Felizmente el Arzobispo, que estaba contagiado con la santa locura de Salvaire le dijo a éste: "Hijo mío, sigue adelante, toda responsabilidad cae sobre mí". Y firmaba el 29 de noviembre el documento de aprobación. El 6 de mayo de 1890 se abrían y bendecían los cimientos de la futura Basílica con gran solemnidad.

 

Breves Reseña Biografica

El Padre Maria Salvaire, nació el 6 de enero de 1847 en Castres, en el sur de Francia, de una familia bastante acomodada, prestigiosa y cristiana. Su padre había ocupado varios cargos públicos y entre ellos fue rector de renombrado Liceo Real de Francia.

Su madre, María Vázquez, española de nacimiento, descendía también de una ilustre familia. El joven Jorge María Salvaire, ingresó a la Congregación de la Misión. Concluidos sus estudios teológicos, fue ordenado presbítero en París, en el año de 1871. A los pocos meses de su ordenación, los superiores lo mandaron a la Argentina.

El 4 de febrero de 1899 muere en Luján el P. Salvaire, sus últimas palabras fueron: "Creo en Dios, amo a mi Dios y espero en ti, Madre mía de Luján". Está enterrado en el crucero de la derecha del templo, a los pies de la Medalla Milagrosa.



FUENTE: http://www.basilicadelujan.org.ar/

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