Casa Freire de Luján

La luz asoma por la vidriera de la calle Lavalle. Atravesar la puerta que se encuentra ubicada en la esquina es tropezar con un conjunto de artículos posicionados para el recibimiento de los clientes. El sol encandila parte del lugar. Frente a ese andar se puede ver a los empleados trabajando, que recorren el mostrador de una punta hacía la otra para brindarle a la gente lo que va a buscar.

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Su interior guarda el estilo de un comercio que refiere a décadas lejanas. Todo tipo de productos se puede encontrar en esos estantes, canastos y pasillos. Rodeado de artículos, hasta los tirantes de madera que recorren el ancho de la esquina guardan mercadería.

 

Los edificios que se encontraban a su alrededor, al igual que la mayoría de los que se hallaban en la ciudad, ya no existen más, fueron modificados con el paso del tiempo. Quedan muy pocos negocios escondidos entre el ruido de los autos, los colectivos y el tránsito de la gente, Casa Freire es uno de ellos.

 

La esquina de Freire fue fundada alrededor de 1853, aunque siempre se creyó que sus inicios remontaban a 1878. Su promotor, Hermenegildo Palet, trabajaba en sociedad con su hermano Jaime, un destacado vecino de nuestra ciudad. “El progreso”, fue el nombre de sus inicios, que después de muchos años, en 1968, cambió a “Freire y Cía. S.A”. Luego la propiedad pasó a manos de Palet y Ramón Margall, le siguió José Souto hasta que, a principios del siglo XX arribó al país Francisco Freire, y se unió en sociedad a Souto.

 

En 1946 comenzaron a utilizar camiones para reparto. En ese entonces la sociedad estaba formada por Francisco y Enrique Freire, y las relaciones comerciales, que se habían establecido hacía tiempo, estaban compuestas por: Agente Internacional Harvester, Máquinas “Deering”, Camiones “International”, Agente de Tide water Oil Express, Nafta Tydol, Kerosene Chester y Aceite veedol, entre otras, las cuales proveían maquinarias agrícolas, equipos de construcción, vehículos, camiones comerciales, y de productos para el hogar y el comercio, aceites y lubricantes, entre otros. En este período, además, Francisco, quien más tarde se radico en España y transfirió la propiedad a sus descendientes, le fue dejando espacio a otros Freire: Miguel, Antonio, y a los que pronto se agregaron José Freire, Francisco Mollón y Valentín Olabegogeascoechea.

 

La propiedad no sufrió muchos cambios vinculados a su estructura edilicia. Con respecto al comercio, en la actualidad solo se dedican a la venta de artículos de ferretería. Atrás quedó el gran corralón de materiales ubicado en las antiguas calles que correspondían al nombre de Progreso y Libertad. Pero a pesar de estos cambios Casa Freire sigue manteniendo el prestigio, la calidad y la buena atención con la que se la vincula hace mucho tiempo.

 

Santiago Freire, quien está a cargo de esta gran genealogía y me atendió muy amablemente, desea seguir luchando por el legado familiar pese a los avatares de la época, que en conjunto con sus empleados, abre las puertas de este patrimonio de lunes a viernes de 8 a 12 hs. y de 14:30 a 18:30 hs., y los sábados solo por la mañana.

 

 

Por Josefina De Mattei

 

 

 

Comentarios   

 
#1 orgullo de la historia familiarmaria rosa freire 08-08-2013 21:38
Agradezco a Josefina De Matei la cálida y merecida nota sobre Casa Freire. Removió un sin fin de recuerdos de mi infancia, sobre mi padre, Miguel y mi abuelo, Valentín. Los sábados por la tarde, cuando no se atendía a los clientes, era un paseo acompañar a mi papá, que seguía trabajando en ese horario. Trepar las montañas de arena del corralón, o desenrollar y enrollar los carreteles de sogas gigantes y tratar de espiar el depósito de ese altillo tan enigmático para mi fantasía infantil, son vivencias imborrables. Ya grande pude valorar la dedicación al trabajo y la trayectoria que esta familia a trazado en la actividad comercial de Luján.
 

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