Si bien un cementerio no es el lugar más referenciado en las guías turísticas, el Campo Santo de Luján puede ser la excepción al tratarse de una bella necrópolis que alberga verdaderos trabajos artísticos en mausoleos, estatuas y alegorías de estilo colonial. Sin embargo, por curioso que resulte, el cementerio municipal es relativamente nuevo en relación a la abultada historia de la ciudad.

El cementerio se halla dividido en cuatro secciones, con una cruz en el centro, cercada por un muro de ladrillones. Las primeras tumbas y mausoleos fueron ubicadas cerca de la entrada, como también las primeras alas de nichos, entrelazados por "El arco de la Campana".

No es demasiada la documentación disponible para rastrear la historia del cementerio de Luján por haberse destruido los libros oficiales anteriores al año 1935, según parece a causa de un siniestro que bien pudo ser una inundación o un incendio.

No obstante, en el número 14 de la revista "Nosotros", fechada en septiembre de 1991, podemos apreciar un artículo titulado <<El Cementerio de " El Quinto" , no es el quinto sino el cuarto>>.
Dicha nota nos revela que el año 1740 Lujan era un desorganizado caserío que no contaba con cabildo, justicia o regimiento, aunque tenia mucha afluencia por la gente que venía por los Milagros de la Virgen. Con la visita del Gobernador Miguel de Salcedo y Sierralta, quien preocupado por la cantidad de visitantes, se decidió organizar el caserío y convertirlo en un poblado trazando sus calles y plazas. También resaltó la importancia de contar con un Campo Santo junto al templo, ya que era costumbre de los pobladores del lugar inhumar a sus seres fallecidos en sus viviendas.

Finalmente instalada la capilla donde indicaban los planos trazados por el gobernador, inaugurada el 8 de diciembre de 1763, ésta contaba con un Campo Santo que ya funcionaba desde 1759. Pero en 1822 el gobierno sanciona la incautación de los bienes eclesiástico y el Cementerio deberá ser trasladado, porque los terrenos serían vendidos, razón por lo que funcionó tres años más ,hasta 1825, cuando el gobernador comunica la venta al Juez de Paz y al Párroco para la entrega del predio y recibe otro el 26 de noviembre del mismo año.

Aquel segundo cementerio fue de poca duración, porque los desbordes periódicos del río, y lo precario de sus instalaciones provocaron el inmediato traslado. Las crónicas de la época hablaban de las desagradables imágenes y los problemas ocasionado con los ataudes fuera de las sepulturas, y el estado de ruina que se encontraba. Esto hizo que los habitantes volvieran a la vieja costumbre de enterrar a sus familiares en sus propias casas. Funcionó desde 1825 hasta el año 1833 solamente duró 8 años el funcionamiento de este cementerio.

Con la venta de una propiedad al estado y la ayuda de los fieles se llevo a cabo la compra de los nuevos terrenos, intervinieron tres curas párrocos sucesivamente, Lorenzo Roca, José María Vera y Santiago Rocha quien junto al Juez de Paz debieron abocarse a elección de los terrenos para la construcción del nuevo cementerio. La ubicación lejos del poblado, el descampado y el difícil acceso creó desconformidad entre la gente y muchas familias no quisieron construir mausoleos y tumbas en este cementerio, y funcionó hasta su clausura en 1856, 23 años desde su inauguración.

El cuarto, último y actual cementerio fue obra del alarife don Jaime Palet, encargado de realizar la obra del nuevo cementerio. Varios cuerpos fueron trasladados de los cementerios anteriores, como por ejemplo el de doña Petrona Arias Montilla, que falleció el 26 de noviembre de 1833, año en que funcionaba el tercer cementerio.

Comentarios   

 
#1 cementerio viejoDelia Beatriz 21-03-2012 13:56
algunos datos
 

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